Últimamente, parece que cada día estemos celebrando el aniversario del lanzamiento de un disco célebre. Nuestros discos favoritos van cumpliendo ya años en cifras redondas. Este mismo año se han cumplido cinco años del lanzamiento del disco debut de Vampire Weekend, diez años del Elephant de The White Stripes, quince años del Mezzanine de Massive Attack o veinte años del Modern Life Is Rubbish de Blur. Parece mentira, ¿verdad?

En esta nueva sección, mes a mes vamos subirnos al Delorean y a viajar atrás en el tiempo 5, 10, 15 y 20 años para recordar y redescubrir los discos clave de cada época.

Octubre de 2008: Vivan Girls, Vivian Girls (In The Red)
Algo curioso ocurrió en el verano de 2008. Michael Schulman, que llevaba editando apenas un par de 7″ al año en su sello, Slumberland Records, comienza a editar más referencias. Parece que su intención de revitalizar el sello se ve acompañado por una ola de grupos muy jóvenes (demasiado jóvenes como para saber quiénes eran Black Tambourine) que hacen del pop lo-fi su estilo. Su escasa habilidad con los instrumentos no es nada comparado con la energía y la inmediatez de sus canciones pop de menos de dos minutos. Entre esa ola se encuentran Vivian Girls. Un trío compuesto por Cassie Ramone (voz y guitarrra), Katy Goodman (bajo) y Frankie Rose (batería) y cuyo disco de debut tras haber sido editado en una cassette y en un LP en edición limitada de 500 ejemplares, es reeditado en octubre, convirtiéndose en abanderadas de este peculiar revival. Para cuando el disco fue reeditado, Frankie Rose había dejado el grupo, siendo sustituída por Ali Koehler.

Sólo con los grupos que conforman los proyectos paralelos de las componentes de Vivian Girls, ya se podría hablar de una escena. Frankie Rose en solitario, Cassie Ramone en The Babies, Katy Goodman en La Sera, y la última en dar el salto es Ali Koehler, que ha formado Upset junto a Jenn Prince (que también está en La Sera) y la ex-baterista de Hole, Patty Schemel. En tan solo unos meses después, ya serían decenas los grupos de pop desenfadado, ruidoso y casero los que aparecerían con nuevas referencias.

Octubre de 2008 también marca el final de Oasis, con la publicación del último disco del grupo de los hermanos Gallagher. Deerhoof dan un nuevo paso en su carrera con Offend Maggie, y Raphael Saadiq inicia otro fenómeno que daría que hablar en años siguientes, el nuevo soul.

Octubre de 2003: Kill Bill, vol. 1 (Maverick) y Lost In Translation (Emperor Norton)
Cinco años antes, no era un disco el que tenían revolucionado el mundo de la música, sino dos películas. Ninguna trataba sobre música, pero ambas tenían dos potentes bandas sonoras. Kill Bill, vol. 1, como todas las películas de Quentin Tarantino, marcó tendencia. Todo el mundo era un experto en cine artes marciales, volvió a convertir en cool a Nancy Sinatra y Lee Hazelwood (cómo si no lo hubiesen sido siempre), le dio a RZA la oportunidad de poner banda sonora a una película de artes marciales (años después incluso le daría la oportunidad de dirigir una película de artes marciales), nos descubrió el garage japonés con la aparición en pantalla de The 5, 6, 7, 8s y de nuevo consiguió lo imposible, que la gente llevara como melodía de sus teléfonos móviles música de Bernard Hermann.

En 2003 habían pasado ya doce años desde la publicación de Loveless, el último disco hasta el momento de My Bloody Valentine, y la gente ya daba por perdido al grupo. El shoegaze era ya sólo un recuerdo en la memoria de unos pocos. Por suerte una de esos pocos era Sofia Coppola, que para ilustrar una maravillosa historia de amor y amistad en Tokio llamada Lost In Translation, decidió llamar al mismísimo Kevin Shields. En la banda sonora, compuesta además  por un quién es quién del pop electrónico francés (Air, Sébastien Tellier, Phoenix) y de la música de baile (Death In Vegas, Chemical Brothers, Squarepusher) del momento, destacaba la recuperación de Shields y el lugar primordial de “Just Like Honey” de The Jesus & Mary Chain. Quién iba a pensar faltarían todavía diez años más para volver a tener un nuevo disco de My Bloody Valentine y una ola de grupos jóvenes que beben de sus influencias.

No podríamos decir que La Sonoteca es un medio riguroso sin añadir un dato importante: en este año, Sofia Coppola y Tarantino estaban saliendo juntos…

Pero hace diez años, no todo era bandas sonoras. The Strokes publicaron su segundo álbum, Room on Fire, digno sucesor de su primer disco; Death Cab For Cutie publicaban Transatlanticism, el que seguramente quedará como su mejor disco; Belle and Sebastian daban un interesante giro a su carrera con Dear Catastrophe Waitress, dejando a muchos de sus seguidores un poco fuera de juego.

Octubre de 1998: Fatboy Slim, You’ve Come a Long Way, Baby (Skint)
Desde la mitad de la década, la música de baile había dejado de ser un coto reducido para convertirse en el estilo de moda. The Prodigy convirtieron su segundo disco, Music For The Jilted Generation en todo un éxito, llamando la atención hacia los nuevos ritmos: el breakbeat, el drum and bass y el jungle. Un año después, Chemical Brothers debutarían con Exit Planet Dust, con un estilo, el big beat, menos barroco y acelerado. Y un año después, en 1997 entrarían en juego dos nuevos nombres. Dos jóvenes franceses, bajo el nombre Daft Punk, y un veterano británico, Norman Cook, que diez años antes triunfaba como miembro de The Housemartins. En 1998, Cook publicaba You’ve Come a Long Way, Baby, su segundo disco como Fatboy Slim, un disco lleno de ritmos contundentes y repleto de samples de arriba a abajo que revolucionaría no solo la música de baile, sino toda la escena musical alternativa (y la no tan alternativa también).

Octubre de 1998 también es el momento de lanzamiento de Gran Turismo, el disco de los suecos The Cardigans, de Nu-Clear Sounds de Ash, y del espectacular segundo álbum de Placebo, Without You I’m Nothing. Este mes de 1998, el ex-miembro de Take That Robbie Williams publica su segundo disco en solitario, despejando toda duda y dejando claro que es algo más que el miembro de una boyband.

Octubre de 1993: Teenage Fanclub, Thirteen (Creation)
1993 fue un año clave para el indie. Seguramente no a nivel de popularidad, todavía eclipsado por el grunge, pero veces se ha vuelto a dar tal concentración en doce meses de discos que han resultado fundamentales para entender la música popular de nuestro tiempo. Discos como Rid Of Me de PJ Harvey, Souvlaki de Slowdive, el debut de Tindersticks, New Wave de The Auteurs, Where You Been de Dinosaur Jr. o el Last Splash de The Breeders dan buena idea del nivel de ese año.

En aquel mes de octubre, Suede se proclamaban ganadores del Mercury Prize por su disco de debut, Yo La Tengo publicaban Painful encontrando por fin su sonido, So Tonight That I Might See de Mazzy Star salía a la venta y Bikini Kill lanzaban Pussy Whipped. Pero entre todos ellos, seguramente sea Thirteen, de Teenage Fanclub, el disco clave de este mes.

Pop de melodías infalibles y guitarras enérgicas, las canciones de Thirteen son la quintaesencia de lo que fue el indie. Los cuarenta primeros segundos del disco parecen sacados de un disco de hard rock, pero en seguida los acordes de “Hang On” aparecen mostrando los verdaderos colores del grupo escocés, los colores del power pop brillante de melodía fácil y ritmo amable. Las trece canciones son ejemplos perfectos de canción pegadiza y enérgica, la verdadera esencia del pop.