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Antes del lanzamiento de su último disco, Zahara requería principalmente de su público haber vivido un desamor para que se sintiera identificado con las canciones. El público, a su vez, requería de Zahara sus letras, su voz y una guitarra que sonara en acústico.

El amor, preludio perfecto y necesario para el desamor, siempre abundó en este mundo; y la cantante y compositora de Úbeda, salvo resfriados contados (uno coincidió con su concierto en Murcia hace ahora dos años), cumplía a la perfección lo que se esperaba de ella. El acuerdo fue beneficioso para ambas partes y Zahara pronto logró hacerse un hueco en la escena musical española con un público muy fiel.

En 2015 se revisa dicho acuerdo sacando al mercado su último disco, “Santa”, publicado bajo su propio sello discográfico, G.O.Z.Z Records. Zahara propone dar un paso atrás en la cronología de estados de ánimo, volviendo del desamor al amor. O dicho de otra manera, pasar de canciones como “Con las ganas” a “El deshielo”; de frases como “hoy todo lo demás está de menos” a “no voy a ser yo quien llore tu adiós / esa jamás seré yo“. Liberada de esa tristeza saca una voz que ya no transmite que duele lo que está cantando, dejando claro que todo aquello quedó superado con una voz más potente. Y sobre todo el sonido se ve modificado, haciendo necesaria una banda que siempre estuvo ahí pero que ahora es más necesaria que nunca para quitar ese componente acústico en el que la protagonista era Zahara con su voz y guitarra.

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La otra parte firmante del acuerdo mostró gran interés en acudir a la rúbrica de las nuevas condiciones. Lleno absoluto y cartel de “no hay billetes” en una sala REM que tuvo que ampliar el aforo modificando la distribución para atender la gran demanda de entradas. Empezaron escuchando la clásica “Tú me llevas” para no olvidar que en aquel primer disco había algo de espacio para el optimismo; a continuación vieron cómo Zahara se mezclaba con el público para bailar en estado de éxtasis (a estas alturas estaba claro que cualquier rasgo de una posible melancolía no haría acto de presencia). Y, alternando con canciones de sus inicios (a destacar una “Photofinish” que, por esa nueva voz, sonó más a seguridad interior que a vacío sentimental y, “Genaral Sherman y cómo Sam Bell volvió de la luna”, donde Martí Perarnau lo borda), se desgranaron los temas de “Santa” una a una hasta repasar y constatar el nuevo estilo y sonido. Para el final quedó la divertida “Caída libre” con su obligada coreografía incluida.

El público aceptó el nuevo mensaje que Zahara quiere transmitir con “Santa” y firmó el nuevo tratado donde, entre otras cosas, es delito cantar “Con las ganas” (no lo hizo).