La banda estadounidense Nada Surf visitó de nuevo tierras murcianas (somos afortunados de que lo hagan con cierta asiduidad) para presentar su último trabajo, You know who you are (Ernie Records) y, al mismo tiempo, repasar su amplia carrera musical que ya sobrepasa los veinte años. Una banda de rock que evolucionó poco en todos estos años para alegría de sus seguidores y que no terminó de llegar a donde el éxito de Popular parecía encumbrarles. El teatro Circo puso el escenario, la iluminación, una sobresaliente acústica y las butacas que a una parte del público acabaron por sobrarles.

 

Para que una canción suene bien requiere que se cumplan tres elementos fundamentales: una correcta afinación, calidad en el sonido y un tempo (ritmo) bien marcado. Es el inicio que no se puede obviar para que todo lo demás funcione. Ahora os contaré todo lo demás, pero tened presente que en ese “todo lo demás” siempre hubo afinación, sonido (destacar de nuevo la buena acústica del teatro) y tempo.

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Comenzaron con Cold to see clear, uno de los singles del último disco y que cuenta con un gran estribillo. De ahí se fueron al año 2008 con Whose authority y Weightess, ambas del disco Lucky, para volver con otro single del You know who you are, Believe you´re mine, una tema que de nuevo tiene su potencial en un estribillo de dos frases simples pero directas (One day, I´ll love someboy else / One day, I´ll take care of myself).

 

Querían tocar muchos temas y por eso imprimieron un ritmo que no dejaba mucho descanso entre canción y canción, salvo para que Matthew Caws, cantante, compositor y guitarra del grupo, explicara en un forzado castellano, el origen, significado o motivo por el que iban a tocar el siguiente tema.  Lo hizo, por ejemplo, con la profunda When I was young  (When I was young / I didn’t know if I was better off asleep or up / Now I’ve grown up / What was the world I was dreaming of?) o The fox, teniendo más sentido que nunca tras la victoria de Trump en las pasadas elecciones estadounidenses.

 

Llegando casi a las dos horas de concierto, veinte canciones y con el público muy entregado a la causa, empezó a temerse que no tocaran Popular y Always love. Anticiparse a los miedos puede provocar sufrimientos innecesarios y así sucedió, porque tocaron Popular y el broche al concierto ya estaba puesto. Pero lo pusieron tres veces más y de manera consecutiva, porque siguieron con Always love y “terminaron” con Blankest Year, con participación especial del público a la hora de cantar el estribillo (Oh fuck it / I’m going to have a party).

 

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El tercer broche llegó justo cuando la gente se levantaba de sus butacas con su dosis musical más que servida. La banda volvió a salir al escenario para tocar cuatro canciones más en formato unplugged, dos en el centro del escenario y dos más, Ice on the wing y I like what you say, en el hall del teatro. Sin hacer mucho ruido, como si ya hubieran pasado las doce de la noche y hubiera riesgo de que algún vecino llamara a la policía por exceso de ruido. Pero si la afinación, el sonido y el tempo son los correctos, hay inmunidad para seguir tocando.

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