Hay separaciones que tardan en asimilarse, separaciones que tardan en ser reconocidas. En general, es necesario asumirlas para poder seguir avanzando y, en caso de que no lo hagamos por nuestra cuenta, la vida te lleva a situaciones y momentos para que aceptes el cambio. Buscando en uno de los lugares donde Enric Montefusco buscó sus últimas letras, la infancia, encontramos un buen ejemplo: hasta el primer día del nuevo curso no fuimos capaces de aceptar que nuestro compañero de pupitre ese año estudiaría en otro colegio, aunque nos lo avisara al final del curso anterior.

Pues bien, Enric Montefusco ya no es una parte importante de la banda barcelonesa Standstill, tras la separación de ésta hace 2 años. A pesar de haber publicado su primer disco en solitario, Meridiana, y acudir al concierto para que nos lo presentara en directo, verlo aparecer en el escenario con su nombre proyectado en grande en una pantalla trasera nos llevó a ese final de curso donde Standstill nos anunciaron que se separaban. Para no hacer tan brusco el momento, Enric pidió que se apagará esa pantalla (a él también se le hizo raro) para comenzar a presentarnos su nuevo trabajo. Dado que se había producido una separación, comenzó con Adiós, sin duda la palabra perfecta para empezar un nuevo camino (“te invoco para decirte adiós”). El resultado nos dejó algo fríos, con ganas de saber a dónde se dirigía o, al menos, por dónde empezaría el camino, siendo todo un acierto que lo hiciera con/por Meridiana, gran avenida de Barcelona que abre etapas, discos y caminos al trabajo a las 7 de la mañana. Continuó con Todo para todos, invitando con ello a que le siguiéramos, quedándose en algún momento rezagado uno de sus nuevos acompañantes, el violín. Con este tema ya vimos que su desgarro a la hora de cantar sigue dominando a las letras, mostrando con su voz una fuerza que no necesita de una gran frase para hacerte sentir. Con Buenas noches nos mostró que de la batería ahora requiere otros registros, más de acompañamiento que de protagonista. Antes de cantar Flauta man explicó que esas clases de flauta, de las que ahora se muestra irónicamente agradecido, estuvieron cerca de alejarlo por completo de la música. Si algún vecino aporreó la pared de su cuarto cuando ensayaba de pequeño con el fin de que dejara de hacerlo, desde aquí le mandamos un sincero agradecimiento.16649470_1292751030791844_5260707059842572891_n
Siguió desgranando todos los temas de Meridiana (Vida plena, Uno de nosotros, Lo poco que sé) hasta que nos regaló ¿Por qué me llamas a estas horas?,  Todo es mentira (cuyo autor es Albert Pla pero, visto cómo lo interpretó Montefusco, ahora deben de tener custodia compartida) y Adelante Bonaparte. Se agradeció porque éramos conscientes de que cada vez será más complicado escuchar canciones de Standstill sobre el escenario. Para finalizar, de nuevo Uno de nosotros y Todo para todos, esta vez en la puerta de la sala REM con Montefusco y sus músicos subidos en cajas de cervezas, un acordeón, una trompeta, una guitarra, una tuba, percusiones, todo ello rodeado por el público y la autorización y petición de Enric de colaborar con lo que tuviéramos, bien fueran deseos de ser cantantes, coristas o percusionistas.
Lo mejor de las separaciones es que dejan espacio para nuevas uniones y abren nuevos caminos.
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