Crónica del festival WAM Estrella de Levante

Texto: Carlos Fenollar y Gerard Sánchez | Fotos: Javier Rosa (WAM Estrella de Levante)

La primera edición del festival WAM Estrella de Levante no llegaba con todo por hacer ni con una hoja en blanco sobre la que construir un gran festival en la ciudad de Murcia. Tenía la gran responsabilidad de mantener el nivel que año tras año había logrado conseguir su antecesor y, aunque desde el principio los organizadores comentaron que se trataba de un festival nuevo, el listón con el que sería medido era alto y el tiempo de preparación escaso, ya que tenía que prepararse en apenas dos meses. Este poco espacio de tiempo para su organización justificó aquellas cosas que nos parecieron mejorables y, sobre todo, lo que nos hace pensar que el año que viene el WAM dará un salto de calidad en algunos aspectos como, por ejemplo el cartel.

Aunque entre semana el festival programó una serie de conciertos y actividades para ir calentando motores, sin duda el plato fuerte quedaba reservado para el viernes y sábado. Antes de adentrarnos en lo que ocurrió en esos dos días, destacamos los conciertos que se programaron de Cápsula, Fat White Family y Ana Curra en la Sala Rem y los acogedores (aunque algo cortos de espacio) conciertos que se programaron en Loft113 como el de La Bien Querida.

El viernes comenzó con la apuesta segura Los Enemigos, clásicos del rock español con un público fiel, tan curtidos en los escenarios que siempre cumplen con lo que se espera de ellos, amparados por una trayectoria llena de buenas canciones ajenas a lo que las olas musicales han ido solicitando. Ver a Los Enemigos siempre deja una sensación de haber visto buena música y en el WAM volvió a suceder. Sidonie eran los encargados de abrir el escenario principal del recinto pero debido a “problemas logísticos” tuvieron que ser sustituidos por Viva Suecia, regalo caído del cielo para los murcianos que, por destino y por méritos propios, cada vez tocan en mejores plazas. Los consagrados éxitos de “Bien por ti”, “Los años” y “Mamá, te va a encantar” de su primer disco tienen su continuación en “El nudo y la esperanza” y “Hemos ganado tiempo” del segundo y reciente LP vista la acogida que tuvieron por parte del público.

Ver a Pablo und Destruktion es un festival es, en parte, ver a Pablo und Destruktion fuera de su zona de confort. Pero dado que sus letras, su voz y forma de cantar suelen exponernos a verdades que nos incomodan o nos hacen replantearnos nuestra existencia, acudimos a que nos repitiera esas verdades para ver si sonaban diferentes. El escenario, como otros elementos del festival, daba la sensación de estar por acabar, ayudando con su languidez a que Pablo no lo pareciera tanto. Frente a ello, el peso de una voz que nace y bebe de la canción popular asturiana y así lo demostró durante la hora de su actuación, donde presentó su nuevo trabajo, Predición, sin olvidar algunos de sus éxitos como “Limonov, desde Asturias a Moscú” o “Pupilas dilatadas de ira”. Vivir sin zona de confort puede ser la manera más segura de vivir.

Tras esta dosis de underground asturiano y previo paso por los flojos puestos de comida para cenar algo, tocaba el turno del primer plato fuerte internacional con la actuación de Future Islands. La banda estadounidense dio un concierto redondo, sin fisuras, sacando máximo partido al equipo de sonido del escenario principal (no tanto por potencia, sino por calidad) y con un Samuel T. Herring que nos hipnotizó con su actuación: no dejó de moverse de un lado al otro del escenario, ofreció dos voces (una dulce, otra endemoniada) y se golpeó constantemente el pecho para mostrar sinceridad en su discurso. Sin bajarnos de ese estado de éxtasis musical llegó el turno de ver a Belako, lo que supuso otra hora de puro disfrute. Lo que está haciendo esta joven banda del País Vasco es mucho más importante que lo que las ya de por sí buenas críticas dicen de ellos. Una cantante, Cris, con un registro de voz amplísimo; unas canciones que ejecutan con una solvencia sobresaliente; una armonía entre los cuatro miembros del grupo que dio como resultado un espectáculo mayúsculo. Todos los que asistimos al festival nos quedamos endeudados con los organizadores del festival por habernos traído a los Belako.

Estos dos conciertos hicieron que ver a White Lies se quedara en menos cuando no debería de ser así. Pero cuando has terminado los postres, un buen primer plato es menos bienvenido y poco disfrutado. Así que con esa sensación pasamos a ver a Las Chillers, grupo que tenía el papel de sustituir a Joe Crepúsculo (segunda caída de cartel en la misma semana). Y fue una mala decisión porque no fuimos capaces de entender nada. No entendimos el motivo por el cual una banda que hace versiones de canciones comerciales de los noventa tiene cabida en un festival donde actúan Editors, The sounds, L. A. o Sr Chinarro. Qué ha pasado para que en un festival así sea interesante escuchar canciones de Mónica Naranjo o Camela. Tampoco entendimos por qué hubo tanta gente viéndolas y pasándoselo bien (esto último lo consiguieron, sin duda), aunque intuimos que sería el mismo público que posteriormente vio a Fangoria. El domingo por la mañana actuaron en la plaza de la Merced y no nos resultó tan dañino, llegando a  encontrarle cierta gracia a lo que ofrecieron.

El concierto de Second nos devolvió a la escena indie, encontrándonos con una banda que se notaba que jugaba en casa y con un horario idóneo para ello. Aunque cuentan con un amplio repertorio de canciones para poder ofrecer algo distinto en cada actuación, volvimos a disfrutar con sus clásicos “Rodamos”, “Muérdeme”, “Nivel Inexperto” y ‘Rincón exquisito’. Otra banda local que ofreció una gran actuación fueron los Alien Tango, con una de las ofertas más alternativas porque bajo el paraguas de la psicodelia fueron capaces de sonar a todo. Faltaba el gran nombre de la noche, Editors, con unas expectativas muy altas por ver de nuevo a los ingleses en Murcia, haciéndolo en este caso como principal cabeza cartel del fin de semana. Ofrecieron un concierto a la altura de su posición en el cartel del festival. Nunca deja de ser un buen plan escuchar a Tom Smith (su líder) cantar temas como “Papillon” u “Ocean of night”.

Como último espectáculo de la noche vimos a Ojete Calor, con quienes la música se mezcla con el humor (como sucede con Hydrogenesse o Los Ganglios) para combatir un cansancio que empezaba a hacer mella. Temas como “Viejoven”, “Cuidado con el cyborg” o “Tonta gilipó” fueron suficientes para reactivar al público.

El sábado comenzamos viendo a la banda Clara Plath, y decimos viendo porque el sonido del concierto de Anni B. Sweet hacía demasiado acto de presencia. A pesar de ello, quedó constancia del paso adelante que la banda murciana dio con su recién estrenado trabajo (Yes, I´m special) y ofrecieron un buen concierto de rock. Sin dejar dicho género, nos fuimos a ver a L.A. al escenario Thunder Bitch. La banda liderada por el mallorquín Luis Alberto (de sus iniciales viene el nombre del grupo) dieron un gran concierto, presentando parte de su último trabajo y dejando claro que es un grupo que, a pesar de estar en la escena indie nacional, ofrecen algo diferente. Para empezar es una banda que toca realmente bien, seguido de un sonido que nos lleva a pensar más en una banda estadounidense que a una británica. Se nos hizo corta su actuación. Volviendo de nuevo a sonidos más pop, los valencianos de La Habitación Roja se encargaron prácticamente de llenar el escenario principal a pesar de actuar bastante pronto, donde repasaron temas de toda su carrera (“Indestructible”, “Ayer”, Voy a hacerte recordar”, “La moneda en el aire) con la misma fórmula y sonido de siempre. Hay que reconocerles el mérito de reunir a tanto público a pesar de haber nacido y crecido en unos años donde la propuesta musical que ofrecen no era tan popular como lo es ahora.

Otro de los buenos sabores de boca que nos dejó el festival fueron Noise Box, que continúan con la presentación de su último trabajo, “Every picture of you is when you were younger”. Los murcianos (sí, un tercio de los grupos del festival fueron murcianos, aportando todos ellos su granito de arena para tener un gran festival en la ciudad) propusieron una atmósfera de sonido constante, cercana al shoegazing y post rock, además de una actitud sobre el escenario que dejó sorprendidos a muchos de los que se acercaron al escenario Punta Este. Al mismo tiempo actuaba Shura, que también te hacía entrar en una atmósfera pero esta vez de los años ochenta y con la electrónica como base de su existencia. La joven inglesa ofreció algo interesante y diferente que se vio marcado por un error de sonido que dejó entrever que parte de las voces estaban grabadas, no sabemos si todas o sólo la segunda voz de acompañamiento. Dicho error fue tan llamativo que al término de la canción la propia cantante comentó lo embarazosa que era la situación. Y sin mucho tiempo para descansar y comer algo, otro de los platos fuertes del festival: Lori Meyers. Da igual cuántas veces los hayas visto y cuánto tiempo haya pasado desde la última vez los vistes. Da igual que su último disco, “En la espiral”, aún necesite de cierto tiempo para que madure entre el público (ya lo están haciendo los temas “Eternidad”, “Zona de confort” y “Cuando brille el sol”). Con un escenario principal adaptado a su espectáculo, unos efectos visuales de gran banda y cerca de 20.000 personas asistentes, sólo les faltaba tocar “Luces de neón”, “Mi realidad”, “Emborracharme” o “Alta fidelidad” para que todo saliera tal y como se esperaba, que fue lo que sucedió.

Se hubiera agradecido un espacio de tiempo mayor entre el concierto de Lori Meyers y Varry Brava para haber cogido con más ganas el pop que ofrecen estos últimos, aunque se agradeció la facilidad con la que se pudo disfrutar de su concierto al hacerlo tan bailable y fresco. Algo más pronto de lo esperado actuaron Orbital, otro de los platos fuertes del festival. El dúo londinense llegó a Murcia con su “Orbital Live Show”, en una sesión especial que será presentada en diferentes festivales. Su electrónica pidió algo más de nocturnidad, mayor separación entre conciertos de guitarras y mesas de mezclas. Desde una plataforma donde se proyectaban las imágenes y sus características linternas, hicieron un repaso por sus greatest hits de los últimos veinte años, recuperados y arreglados para la ocasión. Una gran experiencia para los amantes de la electrónica aunque no del todo entendida por parte del público indie más joven.

En el concierto de Perro volvimos al mundo punk y psicodélico de una banda, también local, de la que no quieres que cambien porque lo que ofrecen siempre funciona. Locura de las primeras filas de manera permanente, una doble batería que es todo un acierto y temas como “Olrait”, “Ediciones reptiliano” o “Marlotina” para saltar y bailar entre empujones, con pogo final incluido.

Volviendo a la electrónica más pura, Trentemoller presentó su último trabajo, “Fixion”, con delicadas y a la vez potentes piezas de sonido en una puesta en escena en riguroso blanco y negro que acompañaba a la oferta sonora. De nuevo, los amantes de la electrónica encontraron uno de sus mejores momentos del festival, entendiendo la calidad de lo que estaban escuchando mientras los menos acostumbrados pensaban en el final de la noche.

No sería justo juzgar la primera edición del WAM Estrella de Levante con lo que años anteriores fue capaz de hacer su antecesor. Pero si con todas las trabas que a lo largo del año fuimos conociendo para la organización de un gran festival de música en Murcia se ha conseguido sacar adelante el WAM, tenemos grandes esperanzas en cómo será su segunda edición. Y los motivos que nos llevan a pensar esto es que la empresa organizadora, Baltimore Producciones, tendrá todo un año para su organización, lo que deberá traducirse en unas buenas negociaciones para la elaboración de un cartel tan potente como los que lleva haciendo en las últimas ediciones del Low festival y Fuzzville (festivales que también son de su propiedad), volviendo a situar a Murcia entre las ciudades con uno de los mejores festivales de España como lo fue los últimos años.

¡Hasta nuestro próximo encuentro, WAM Estrella de Levante!