Cerramos nuestra temporada festivalera al aire libre  en el Granada Sound.

Texto: Carlos García | Gerard Sánchez

Fotos: Nerea Coll | Rafa Marchena | Gerard Sánchez

Una año más llegamos al final de nuestra temporada festivalera al aire libre y lo hacemos por  todo lo alto en el Granada Sound. Un festival afianzado ya en el calendario nacional y dónde la música ha sido nuevamente la protagonista para 20.000 asistentes por día, según datos de la organización. Como siempre en un macrofestival, cuesta abarcarlo todo ya que se concentran muchos grupos en cortos periodos de tiempo, así que aquí te contamos nuestra vivencia sonora de los conciertos que asistimos en este pasado fin de semana en el Paseo del Cortijo del Conde en Granada.

VIERNES

Llegamos al recinto con Iván Ferreiro ya comenzado. Gancho perfecto para atraer a un buen número de asistentes a una hora temprana. Aun así, las colas en los accesos al recinto eran notables y las quejas por la falta de personal para aligerar el siempre tedioso paso de recoger la pulsera, muy extendidas. Iván está en un momento de forma espectacular. “Casa”, su última referencia, ayuda y mucho a que cada uno de sus conciertos sea una comunión casi continua con su fiel público. Se entremezclan sus clásicos en solitario con temas nuevos y las siempre bien recibidas concesiones a Los Piratas. Mención aparte merece el final de concierto, con la unión de Diecinueve (de Maga) y Turnedo, que consigue, con la noche recién caída sobre el cielo de Granada, poner el primer punto álgido al festival.

La Habitación Roja, grupo que apareció a continuación, tiene un repertorio de canciones suficientemente amplio para realizar un concierto prácticamente sin fisuras. No es casualidad que lleven más de veinte años en esto y la experiencia se nota. Conocen perfectamente las canciones que funcionan y no realizan experimentos en los conciertos. El resultado, conciertos redondos donde el setlist sigue una línea ascendente donde sobresalen Indestructibles, La Moneda en el Aire, Voy a Hacerte Recordar o Nuestro Momento, como temas más coreados por todo el público, sin el olvidarnos de ese broche que es Ayer, el tema estrella del grupo.

Lo de no ser profeta en su tierra debe ser algo que no incumbe a Granada. En esta edición del festival los dos cabezas de cartel eran locales y la sensación es que ambos cuajaron conciertos a la altura de lo esperado. Lori Meyers son el claro ejemplo de una banda que huye del acomodo que puede conllevar el vivir en la cima del indie patrio. Apuestan por producciones que raras veces se ven en otros grupos nacionales y a la altura de las mejores giras internacionales. Algo a aplaudir, puesto que los hay con un caché aún más elevado y que, con suerte, visten el escenario con una mísera lona. El concierto comenzó con Vértigo I y la banda encerrada tras una enorme pantalla que simulaba unos barrotes. Suena Planilandia, se levanta la estructura y la banda se desata descargando uno a uno todo su arsenal de himnos: Evolución, Luces de Neon, Siempre brilla el Sol, ¿Aha han vuelto?, Emborracharme… La traca final, con Mi Realidad, Pierdo el Control y Alta Fidelidad ayuda enormemente a que el numeroso público, que fue el mayor de la primera jornada de festival,  salga con la impresión de que los Lori no les han fallado. Como suele ser habitual.

Tras la actuación de Lori Meyers era el turno para L.A., que venían a presentar su último trabajo, “King of Beasts”, una clara vuelta a los orígenes de la banda, que ha dejado atrás las referencias sonoras a la América profunda que marcaron sus anteriores tres álbumes. Luis Albert Segura y sus chicos se comieron el escenario del Granada Sound. Con un setlist arrollador donde destacó la amplia presencia de temas de “Dualize” (Under Radar, In the meadow, Pictures on the wall, Rebel…) hicieron del concierto una auténtica fiesta que contó con un público muy entregado de principio a fin. Del nuevo disco cayeron entre otras canciones Helsinki, Killing Me y Leave it all Behind.  Especialmente bien recibidos fueron sus ya clásicos Stop the Clocks (que vuelve a tener un hueco en los directos de la banda), Perfect Combination y Microphones and Medicines de su álbum debut, que está a punto de cumplir 8 años. Cuando L.A. se sienten a gusto, se nota. Y la noche granadina les debió sentar fenomenal. Probablemente, el concierto más completo del primer día de festival.

Nos despegamos de los escenarios principales, dos, colocados en paralelo, para acercarnos a la carpa (algo pobre en acústica) donde va a descargar  El Imperio del Perro. Estos chavales saben de lo que va esto. Actitud sin fisuras, alejada de sobreactuaciones innecesarias para centrar los focos en lo verdaderamente importante: su música. Ya anteriormente les habíamos podido ver en una sala desangelada y su actuación nos pareció soberbia y muy profesional, así que no podíamos esperar menos dentro de la programación de un festival a la altura del Granada Sound. Desgranaron  tema a tema su nuevo EP, “Músculo, Piel y Hueso”, de marcada tendencia rock, con riffs pesados a la vez que bailables. La carpa se movió al ritmo de Lo he dejado fuera, Cierra la boca, No me jodas o la frenética Buitres. También destacable la versión de Cumpleaños Total de Los Planetas. Muy agradable sorpresa la que se llevaron aquellos que decidieron sacrificar a los omnipresentes Sidonie para ver a los sevillanos.

La noche la completamos con la intensidad que siempre ofrece el directo de Grises. Los de Zestoa, en un horario muy adecuado para lo que transmite su indiepop electrónico, nos hicieron entrar en calor a pesar de la fresca noche granadina y mantener nuestro ritmo con temas como Animal, Wendy, Despierto o Parfait, que sonaron cargados de potencia y energía. El cierre del día llegó  a cargo de ElyElla Djs, que como siempre pusieron patas arriba el recinto con otra de sus enormes sesiones acompañadas ahora con temas propios como Magic. Gran cierre para este primer día de Granada Sound.

SÁBADO

Nos adentramos ya en la jornada del sábado. Granada ofrece un comodín que muy pocos festivales pueden poner sobre la mesa: el encanto de una ciudad hecha para ser disfrutada las 24 horas del día. El resultado es que el descanso se minimiza para poder saborear (nunca mejor dicho) sus  rincones y calles enrevesadas en busca de una caña fresca acompañada de su tapa de rigor. Así fue como nos plantamos en el recinto, que repite localización, situada a unos quince minutos en taxi del centro de la ciudad, lo que obligaba al uso de susodicho medio de transporte o del bus lanzadera. Las colas a la hora de abandonar el festival fueron una vez más el punto negativo, superándose ampliamente la media hora de espera. Nada fuera de lo habitual en cualquier festival, pero claramente mejorable.

El primer concierto al que asistimos fue ARCO, el proyecto en solitario de Antonio Arco, ex cantante de los extintos El Puchero del Hortelano. Su propuesta podría considerarse una evolución más madura de su antiguo grupo, ahora sin la compañía de metales pero sin ser desprovisto del alma del Puchero, al que recordó con varias canciones de su anterior etapa. Es cierto que su sonido no encaja con la naturaleza del festival, pero no faltaron los bailes ni una audiencia agradecida a su paisano.

Lo de Viva Suecia es un escándalo. 2017 ha sido una continuación de patadas con las que han echado abajo las puertas de todos y cada uno de los festivales donde han tocado. En Granada tenían un horario complicado (19:00 hrs), sin un peso pesado que hubiese abierto la jornada y atraído asistentes en masa y con un sol de justicia al que ya podríamos llamar “el quinto sueco”, puesto que ha sido la franja horaria con la que han tenido que lidiar en la mayoría de festivales. Desde el inicio del concierto con Piedad y El Nudo y la esperanza se palpa que se han subido al escenario Alhambra para demostrar que están aquí para quedarse. Concesiones a su primer EP, La Fuerza Mayor, como Palos y piedras o Los Años son coreadas por un público que superó ampliamente a lo que cabría esperar a esas horas. Nos atreveríamos a afirmar, de hecho, que fue el concierto con mayor concurrencia del fin de semana, tan sólo superado por Los Planetas y, tal vez, Lori Meyers. Rafa Val se ha convertido en una bestia escénica, con un crecimiento arrollador en este último año, pasando de ser un tanto tímido a un frontman de los más destacados del país. Cabe resaltar que durante buena parte del set contaron con Raúl Pérez a los teclados, productor sevillano con el que grabaron “Otros Principios Fundamentales” y recientemente un par de temas que verán la luz en el futuro próximo. La mezcla de emoción (A dónde ir), ruido (¿Nos Ponemos con esto?), intensidad (Permiso o Perdón) y épica (Bien por ti) conquistaron Granada cuales Reyes, no Católicos esta vez, si no Suecos. El mejor concierto del festival para nosotros.

Después del subidón del concierto de los murcianos, nos fuimos a la zona vip a descansar y asimilar lo vivido. Como sabíamos que luego iba a ser más complicado, aprovechamos para tomar algo, mientras escuchábamos de fondo a Delafe, que contaba con un gran aforo de público, todo sea dicho, pero que a nosotros no nos termina de convencer su propuesta.

Sin pantallas conectadas donde pudiéramos ver (y sentir) a la banda en primeros planos, Los Planetas, hacían su acto de presencia en Granada. El grupo granadino presentaba “Zona Temporalmente Autónoma”, el disco que los ha puesto de nuevo en la carretera y que están presentando por diferentes festivales del país. Los presentes (al menos nosotros) esperábamos un concierto especial, por eso de que tocar en su tierra, y la verdad es que podríamos decir que en cierto modo lo tuvimos, dicho esto siempre desde lo lineales y musicalmente envolventes que son sus conciertos. Podrías poner prácticamente cualquiera de sus temas en el cualquier orden en sus set lits y seguiría siendo un conciertazo repleto de hits. Jota, mucho más conversador que de costumbre, se dirigió al público en varias ocasiones en un concierto donde el peso lo soportaron más los temas de anteriores trabajos, como Santos que yo te pinté, Segundo Premio, David y Claudia, Un buen día o  Alegrías de Incendio, intercalados éstos con algunas joyas de su último trabajo como son Hierro y Niquel o Espiritu Olímpico, dos de nuestras preferidas. El cierre, esta vez, fue con la emocional y reivindicativa Islamabad, que sirvió para cerrar un concierto que cumplió con nuestras expectativas.

Tras el plato fuerte del sábado, aparecieron en escena Maga. Contaban los sevillanos con muchos factores a su favor para hacer de su recital algo especial: el horario era inmejorable, la afluencia de público al concierto de Los Planetas que se quedaron para verles, la proximidad geográfica con su Sevilla natal y por supuesto, su buen estado de forma impulsado por un “Salto Horizontal” que les ha llevado a uno vertical en los carteles de festivales. Y vaya si aprovecharon su oportunidad. Precioso concierto el que dieron, con un par de picos muy especiales por la compañía que tuvieron en el escenario: Silencio en el que contaron con la ayuda de los locales Full y Por la tarde en el frío de las tiendas con la “granadina por lo civil” Anni B Sweet. ¿No podría haberse quedado Ferreiro un día más para hacer juntos Diecinueve?, se preguntaba más de uno en Granada. No hizo falta, la garganta de miles de personas sustituyeron a la de Iván en el tema del álbum homónimo de la banda. El cierre, con Agosto Esquimal, refrendó un más que efectivo concierto.

Avanzaba la noche y nosotros estábamos ya muy arriba, así que con Dorian subimos un peldaño más. Los catalanes volvieron a demostrar sobre el escenario su suficiencia del directo conectando con el público desde los primeros temas con Los amigos que perdí o Verte Amanecer, primeras canciones que interpretaron. Si… nos las sabemos todas, si… las cantamos todas (a excepción del tema nuevo Hasta que caiga el Sol) y si… las bailamos todas. El combo final Cualquier otra parte, La mañana herida y La Tormenta de Arena es apuesta de felicidad asegurada. Nos atrevemos a decir que había mucha más gente en este concierto que a Los Planetas. Un día habrá que hablar del Target actual del festivalero. Nosotros fuimos a los dos…

A destacar como estaba el tercer escenario durante el concierto de Sexy Zebras. El descarado grupo de rock que llegaba a Granada Sound con su disco “La Polla”, tenía la carpa tan a reventar que no cabía un alfiler. Junto a ellos y solapándose parte del concierto, teníamos a los elegantes de WAS, que hacían su aparición en el escenario Negrita. El grupo vasco, con su último trabajo “Gau Ama”, combinan la electrónica sintética con melodías folk a veces, pop en otras e incorporan elementos instrumentales de la cultura vasca. Irrintzi, I like you as you are o Until It son temazos de pista de baile para dejarse llevar y sentir toda una mezcla de sensaciones durante el directo. Sin duda, estuvimos ante uno de los grupos con mayor calidad musical que pasaron por Granada Sound este fin de semana.

Y llego el momento del grupo internacional del festival, lo noruegos Kakkamaddafakka. Tras la etiqueta de divertidos, descarados e incluso, cachondos, saltaban uno por uno al escenario en plan presentación. Una vez listos, empezó a sonar Toaching, primer tema que interpretaron y uno de nuestros favoritos de su repertorio. Tuvimos suerte y ya teníamos suficiente, el cansancio pudo con nosotros tras dos días sin apenas dormir, así que decidimos irnos a descansar y cerrar así nuestro festival del cual nos llevamos con nosotros un concierto muy especial y que recordaremos siempre, el de los enormes Viva Suecia. 

¡Hasta nuestro próximo encuentro Granada Sound!