“Es que Perro es diferente. Perro es droga”

Texto: Carlos García / Fotos: Diego Garnés

Así me explicaba una amiga hace un tiempo por qué sentía una atracción casi enfermiza hacia la banda murciana, siendo sus gustos musicales bastante alejados a lo que ellos hacen. Cada uno de sus conciertos es una especie de catarsis en la cual la gente se deja llevar durante hora y media guiados por cuatro chavales que demuestran cómo la actitud y la personalidad, cuánto menos manoseadas, mejor.  La noche del 27 de Abril Perro presentaba delante de su parroquia más fiel, la que les vio nacer, el muy sólido “Trópico Lumpen”. El nuevo disco ha nacido entre el aplauso generalizado de la crítica y la sed de su público, que apenas pudo verles en acción durante el último año, cuasi sabático para la banda.

Abrió Carolina Durante, madrileños que con tan sólo un EP están llamados a poner patas arriba cada uno de las salas que pisen. Su punk ochentero y letras irónicas llevan meses llamando la atención allá donde van y la REM no fue una excepción. La noche de los muertos vivientes, Niña de Hielo y la ya convertida en himno Cayetano, ésta última con invasión incluida de los “cuatro Perros” en el escenario, destacaron entre su set list. Brillante futuro espera a estos jóvenes que, sin inventar la pólvora, han conseguido rescatar una fórmula existosa de otras décadas y llevarla a nuestros días abrazando a la par la estética malaseñera más moderna.

Perro es otro rollo. Huyen de etiquetas y poses. Vienen del Carmen y del Infante y no entienden de normas ni doctrinas. Desgranaron su nuevo trabajo prácticamente al completo e hicieron de la sala una coctelera de pogos, sudor y baile desde el mismo comienzo del concierto con Pickle Rick, una de las canciones más destacadas del nuevo disco. Por Mí Lo Que Veáis y el single Celebrado Primo dieron paso a Ediciones Reptiliano. La tónica sería la mezcla entre nuevas canciones (El Sereno, Sin Ser Yo Nada de Eso, Cronobeicons…) y los clásicos de su discografía (Camiseta, Azul Mayoría Absoluta, Catán…), sin dejar apenas respiro para su siempre entregado público.

¿Qué esperar de una banda con camisetas del Pryca que nombra canciones por Rick y Morty u Hora de Aventuras y hace confesiones como que sólo han ido tres veces a ver al Ciudad de Murcia pero que les cae mejor que el Real? Pues cualquier cosa. Su carrera ha estado marcada por desvaríos tanto musicales como, sobre todo, letrísticos,  pero pocos apostarían por la aparición de un tema como Disco Mascota, la mayor sorpresa de “Trópico Lumpen”. 7 minutos instrumentales que llevan al grupo a explorar sonidos poco visitados anteriormente sin perder la esencia del suyo propio. Tras este oasis entre la locura, Olrait  y la comunión perfecta entre banda y público: Marlotina.

Para los bises dejaron Larry No Come, La Reina de Inglaterra (con devolución de visita en el escenario de los Carolina Durante, crowd surfing incluido) y el punto y final que llegó, cuernos al aire, con Martillo, dejando entre los asistentes la sensación de que esta gente nunca falla. Menos aún en su casa.

Y cuales yonkis, no nos queda más opción que esperar pacientemente a una nueva dosis de Perro. Porque sí, mi amiga tenía razón: son droga. Y de las duras.