Crónica del Festival de Les Arts 2018. Ciudad de Las Artes y Las Ciencias. Valencia

– Texto: Sonia Mesas y Adolfo Losa | Fotos: Organización 

Un año más la música española demuestra estar en plena forma hasta el punto de no echar de menos a más artistas internacionales en su cartel. Un festival fácil y cómodo que entra solo en un espacio inigualable al que más de un artista hizo mención y donde su zona VIP nunca defrauda.

En una edición más feminista que nunca, no solo por las reivindicaciones de los grupos y de la existencia de un punto violeta contra las agresiones sexuales instalado en el recinto (iniciativa lamentablemente necesaria aún), sino por la presencia de mujeres sobre el escenario como ‘Julia’, la batería de Rufus t. Firefly, con quién fuimos abriendo boca. Los madrileños muestran una mayor solidez instrumental con cada disco. Presentando nuevos temas como Demogorgon, todo un tributo a stranger things que para los nostálgicos fue un momento cumbre escuchar ese riff de guitarra del sintetizador del comienzo de la serie.

Casi coincidiendo en hora, los valencianos La Habitación Roja jugaban en casa y la afición estuvo a la altura. Sus innumerables temazos convertidos ya en clásicos para una generación y algún que otro nuevo de su último trabajo, Memoria, hicieron las delicias de un público entregado. Al grito de Murcia soterrada cogieron el relevo Viva Suecia, una banda de la imparable cantera murciana con unas letras y un ritmo que se te quedan dentro. Y es que todo lo que importa está en su música, llenando el Festival de una atmósfera envolvente y sincera. Sin duda la banda indie del momento.

Ya de vuelta al escenario principal asistimos a Carlos Sadness. Con sus sonidos tropicales y playeros nos hizo sentir afortunados de compartir lo sencillo, lo bonico. Este hombre y su ukelele son todo verano y buen rollo. Cambiando un poco de tercio llegaron el columpio asesino, y aunque menos veraniegos, su electricidad y potencia en el escenario contagiaron al personal llegando al cenit con su toro, temazo indispensable en toda fiesta que se precie. Igual le ocurrió a Dorian, grupo festivalero español por doquier del que nunca se cansa uno aunque los haya visto millones de veces.

Como colofón a la nit Valenciana los Crystal Fighters, con traca, mascletá y fuegos artificiales incluidos. Comienzo apoteósico con I love London y de ahí al cielo… Sus ritmos tribales, frenéticos y enérgicos pusieron el broche de oro de la programación, aunque a algunos se nos quedó un poco corta. Echamos en falta una buena carpa con DJs hasta las 6… por lo menos. ¡Como nos gusta la fiesta! 😉


Comenzamos el sábado para ver uno de los mejores directos del festival. Ángel Stanich y su banda, pese al horario, ofrecieron un espectáculo lleno de rock del bueno. Metralleta Joe, Mátame Camión o Carbura, y un no parar de energía desde el principio hasta el fin. Por la puerta grande y a hombros, literalmente, salió Ángel, que estuvo “sembrao”, protagonizando momentos, aparte de los musicales, divertidos, haciéndole un guiño tanto a Sorolla y a su ciudad de la luz, como a Calatrava. Lo único que ensombreció el directo fue, un año más, la cercanía del escenario pequeño, ya que se mezclaba por momentos la prueba de sonido con el directo.

Uno de los descubrimientos de la tarde vino de la mano de Rayden, mezcla de hip hop y rock con letras reivindicativas siendo protagonista de primera mano de la variedad de estilos que nos podemos encontrar en el Festival de Les Arts. Le seguiremos muy de cerca. Pasamos al elegante Coque Malla que aunque le hubiéramos cambiado el horario con Ángel, el atardecer y algunas versiones de Los Piratas y Los Ronaldos nos pusieron tiernos hasta casi deshacernos con nuestra Yoko Ono española y su dueto de No puedo vivir sin ti. Y de nuevo nuestra cantera de músicos favorita dando frutos con Full, con los que bailamos indie patrio de lo mejorcito. Otra de las gratas propuestas de la noche fueron Sidecars. Un plantel de grandísimos músicos con mucha clase, venidos arriba y regalándonos un rock limpio y atemporal para quitarse el sombrero. Esperamos verlos en muchos más carteles de festivales.
Sin movernos ya del escenario principal enlazamos los dos cabezas de cartel de la noche: Mando Diao y Lori meyers. Pese a la lluvia con los primeros, el público coreó temas que nunca pasarán de moda como Gloria y Dance With Somebody, sus grandes hits. Con Lori nos faltó pista de baile, ya que además de todo el arsenal de temas conocidos, los granadinos desplegaron su espectáculo audiovisual lleno de imágenes y collages, con ese toque retro que tanto nos gusta.  Sin duda el broche de oro a un festival lleno de eso que llaman marca España y calidad a raudales.

Hasta el año que viene y “larga vida al Festival de les Arts”.